Las anomalías óseas son una de las manifestaciones más comunes de la alfa-manosidosis.1,2
En los pacientes con alfa-manosidosis, los problemas óseos comprenden desde osteopenia asintomática a lesiones focales líticas o escleróticas y osteonecrosis. El 90 % de los pacientes diagnosticados con alfa-manosidosis presenta signos clínicos o radiográficos de disostosis múltiple entre leve y moderada.3
Las radiografías convencionales pueden revelar el engrosamiento de la bóveda craneal; la configuración ovoide, el aplanamiento y la deformación en forma de gancho de los cuerpos vertebrales; la hipoplasia de las porciones inferiores del ilion ; y la leve expansión de los huesos tubulares cortos de las manos. El genu valgo es un trastorno común y contribuye a la alteración de la marcha.3
Las anomalías más frecuentes son la escoliosis y la deformación del esternón. 4 Con el tiempo, desde la segunda a la cuarta década de vida, los pacientes pueden desarrollar una poliartropatía destructiva, especialmente coxartrosis, pero también gonartrosis, que a menudo son tan graves que requieren correcciones ortopédicas. También se han descrito la luxación bilateral de la rótula y la hipertrofia sinovial grave, junto con la articulación de Charcot y la necrosis avascular bilateral de cadera y codo.4
En un ensayo prospectivo multicéntrico y multinacional, el sistema musculoesquelético mostró manifestaciones anómalas típicas de esta enfermedad, como macrocefalia, contracturas, escoliosis, genu valgo, displasia de cadera y deformidades de los pies. En el grupo de edad más joven (menos de 18 años), el 62 % de los pacientes sufrió manifestaciones anómalas en el sistema musculoesquelético. En los pacientes mayores, se observaron signos y síntomas patológicos del sistema musculoesquelético en una proporción incluso mayor que en el grupo más joven: en esta población, el 92 % de los pacientes presentaba manifestaciones anómalas en el sistema musculoesquelético al comienzo. Al cabo de dos años, el porcentaje ascendía al 94 %. 2