La prevención de complicaciones secundarias también es un componente vital del tratamiento de la Alfa-Manosidosis. Respecto a esto, pueden recomendarse vacunas profilácticas para tratar esta inmunodeficiencia.3
Debe revisarse el historial médico una o dos veces al año e incluir el número y tipo de infecciones, audición, pérdida de peso, dolores de cabeza, cansancio, irritabilidad, depresión, cambios en las actividades sociales, domésticas o relacionadas con los estudios o trabajo, distancia realizada caminando, diarrea, dolores abdominales, musculares o articulares, pérdida de movimiento y dolores óseos3.
Con la misma frecuencia, se recomienda un examen físico que incluya otoscopía, oftalmoscopía, evaluación del tamaño del hígado, bazo, corazón y pulmones, rango de movilidad de las articulaciones, forma de andar, estado neurológico y evaluación ortopédica3. También debe controlarse el crecimiento de la circunferencia de la cabeza con principal atención.
Son necesarios exámenes audiométricos y oftalmológicos para detectar opacidad en la córnea, miopía, hipermetropía y estrabismo. Las pruebas neuropsicológicas pueden determinar el nivel funcional. Por último, se recomiendan análisis de sangre y evaluación del esqueleto con radiografías simples (cabeza, rodillas, columna y lugares sintomáticos), junto con una densiometría ósea (cada 2-5 años para evaluar la osteopenia) y una tomografía del cerebro (para evaluar el tamaño de los ventrículos y la forma y tamaño del cerebelo si se presentan síntomas de hidrocefalia)3.
Así pues, el tratamiento médico de los pacientes con alfa manosidosis es complejo e invariablemente implica una gran variedad de expertos.